martes, 16 de diciembre de 2014

Inicial E.

Este último ciclo de universidad me agotó completamente. Estaba inestable emocionalmente y cansada de tanto desvelo. Pero acabó, el ciclo terminó. Creí que desde ese punto todo mejoraría, que descansaría, dormiría y estaría de nuevo bien. Sin embargo ese no fue el caso. Sigo en la misma situación en la que estaba, y creo que ahora es peor. Ahora tengo que lidiar conmigo misma cada hora del día.
Estas son las quejas de una no-empleada. Acaban las clases y no tengo nada que hacer, ese es el sueño. Para mí, no lo es. Pero ya llevo tres años en los que debería haber tenido un trabajo, y lo más cercano que he estado de eso es ayudar en el negocio de mis padres. Así que aquí estoy en mi casa, sin nada que hacer. Pero repito, ese es el sueño.
El problema es que mi cabeza no se calla. Sigo pensando en todo lo que he vivido, lo que vivo y lo que viviré. No dejo de pensar, de preocuparme, de sentirme mal. Me cuesta dormir, leer o hacer algo que requiera relajación y concentración. Me siento inútil. Sin embargo, escribo. Eso parece ser lo único que puedo hacer. Tengo tantas ideas, solo necesitan ser escritas, no es algo difícil.
El ciclo continúa: me siento inútil y me siento mal por ello, luego me siento mal por sentirme mal por ser inútil y no ser capaz de cambiar eso. No acaba, luego de meses, el ciclo continúa. Viva la retoralimentación positiva.
Esa es la situación, solo quería escribirla, pero no quería solo guardarla en mi computadora. No estoy segura porque la quería en el blog que abandono cada 12 meses, pero aquí lo dejaré, aquí dejaré mi sufrimiento. Leanlo y juzguen.

viernes, 24 de enero de 2014

Iniciando a tejer

Como proyecto de año nuevo, decidí empezar a tejer. No fue tanto una decisión, fue un acto impulsivo.
Un viernes antes de irme de campamento, descubrí que no tenía nada que leer para el camino y ya sabía que tendría demasiado tiempo como para solo quedarme viendo casas y vegetación durante el transcurso de la horas. Debido a esa situación, busqué algo por hacer y apareció la idea de tejer, aunque no surgió tan de repente como se lee. En realidad antes había estado pensando en la necesidad de tener más gorros, para cuando me cortará casi la totalidad de mi cabellera.
Así surgió la búsqueda de un tutorial en linea para aprender a tejer. Encontré uno que me pareció útil y después de verlo un par de veces salí a ver cuales eran los precios de los materiales que necesitaría para mi labor, solo para cotizar, pero como decía al inicio, mi impulsividad me llevó a comprar tres bolas de lana, un par de agujas de 5mm y una aguja lanera:

Decidí hacer mi gorro de color azul, porque en serio quería uno por una canción de La Oreja de Van Gogh, del album de El Viaje de Copperpot, La chica del gorro azul. Después de decidir el color empezó mi aventura. No recuerdo cuantas veces hice y deshice ese gorro. Me confundía y confundía, hasta que al fin entendí, pero lo empecé hacer al revés (ver imagen 1). Fue la última vez que me tocó deshacer el gorro, la siguiente fue la definitiva (ver imagen 2), y luego de muchos viajes en bus en lo que me tocó tejer y otros momentos de mis días, terminé el gorro.



Terminó más pequeño, parecía una Kipá, el gorro que suelen usar los Judios. Pero ya aprendí y puedo decir que he tejido un gorro. Ahora empecé con mi siguiente tarea, un gorro amarillo que le quedé a una persona con cabeza normal.
Es todo hasta mi siguiente "aventura".